Estaba todo embarrado, normal después de dos días lloviendo pero eso no freno a Wili . La subida se ponía difícil los esquís a la espalda le molestaban continuamente y la niebla no le dejaba ver la cima. Sin embargo la esperanza de encontrar dormida a su amiga Roció le hacia sonreír, se coloco las raquetas se cerro el gore tex y apretó el paso. los sonidos y ese sabor especial que tiene el aire del pirineo le dieron alas para llegar a la cima. estaban en el sitio exacto que pensaba Wili, el grupo de alcorce aventura recogía las tiendas para iniciar el descenso. Se coloco sus esquís nuevos y se deslizo por una roca sobre la cabeza de
Roció. Voló literalmente sobre ella. todos se quedaron atónitos. Willi había cumplido su palabra de llegar el primero a Candanchu. Todos se deslizaban a gran velocidad sobre el manto blanco, merecía la pena la subida , pensaba en el momento que iniciaba un gran giro conducido y la nieve que salpicaba su guante se estrellaba en su cara. Cuando ! Roció le alcanzo se quedaron callados admirando el valle, dorado con los primeros rallos de sol que empezaban a despuntar. Y en ese momento sintieron la magia, esos segundos de pura felicidad que hacen que un esquiador este donde este con solo cerrar los ojos pueda ver mas que la mayoría de las personas. Wili y Roció tuvieron la certeza de que la montaña les
atraería de por vida. Terminaron el día esquiando por las pistas con sus pensamientos en la próxima aventura.
Por Iñaki

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