Cuando me disponía a trabajar el sábado a la mañana estaba tan metido en el ordenador, que con anojo y prisa abandone la tarea sin terminar.
Luego la llamada ... cuatro escusas ... y estaba de camino al Balaitus . Vamos, lo normal!!! Mientras tanto los que venía desde más lejos y mucho más tranquilos -Claro venían a descansar-!!! Me estaban esperando con la tormenta en el embalse de la Sarra...
Una vez pasado Huesca, 12 km más hacia Francia, el monte te va cubriendo poco a poco, la carretera se espiraliza poco a poco, el aire se respira más, poco a poco. Y todo ocurre poco a poco, porque la grandeza no entiende de prisas.
Y así pasa, que los valles y los montes de Pirineos y sus ibones y esos glaciares que eran, que ya no serán, no necesitan pedir respeto. Yo rindo pleitesía refleja, y no agacho la cabeza porque sería ofender a la generosidad de sus cumbres.
El Balaitous ha supuesto una reconciliación.
La Sarra- Respomuso: paseo agradecido, bello, de agua, de fresas y lirios silvestres, de sargantanas o salamandras pacientes, y de alguna que otra marmota asustadiza. Los Arrieles y Foratata vigilan su discurrir.
Respomuso: protegido por la Gran Facha, que oculta a los Infiernos y al Vignemale predominante. En el fou del Respomuso, un refugio-albergue de órdago y de cebada.
Respomuso- Balaitous: Remontar 1000 m a las 5 de la mañana me ha devuelto las ganas de madrugar. Otra vez el agua, el amanecer, la sinuosa silueta que perfila la cordillera en el Valle del Tena. Caliza, nieve, los cuernos del Diablo y la brecha Latour, que se exhibe con la precisión que sólo la luz del sol puede conseguir.
Quizá por elaborado, Balaitous será mi más querido.
Todo material fue necesario, todo útil, y aún creo que Balaitous puede ser peligroso en viento, en hielo, en lluvia. Crampones, cuerda, y manos, muchas manos para pegarse a su pared que cambia de mes en mes, de estación en estación. Al final, en el vértice geodésico, Midi, Vignemale, más allá Bachimala, por el otro lado Anayet, y el privilegio de compartir imágenes y silencio a metros de altura, y tan lejos todavía del cielo.
Ahhhhhhhhh.......
No vi ninguna barrita energética en el grupo. Las viandas consistieron en fuet y pan de Sallent, y chocolate Nestlé de toda la vida. Recuperé lo perdido a modo de cerveza y por votación unánime. Se celebró mi primer tresmil pirenaico con una botella de espumoso en el Respomuso.
Después de Balaitous y a pesar del agotamiento físico, la realidad es más amplia, la realidad es mejor.
Así lo vivió una compañera, una amiga de lo extraordinario.
Gracias Viki y hasta siempre!!!

Croe que es lo más gratificante que te puede pasar como empresa de guía. Que los clientes hayan pasado una jornada inolvidable y dejen de ser clientes para convertirse en amigos.
Felicidades Alcorce
Muchas gracias Junjo.No cabe duda que nuestra es una profesion vocacional y aunque pareczca mentira siempre hay huecos para algunos inspirados de lavida.
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