Unas vacaciones de invierno, nos fuimos mi mujer y yo a Andorra, en concreto al El Tarter, y nada más llegar y ver toda esa nieve caída y a toda la gente deslizándose por las pistas (las cuales veía desde la ventana de mi apartamento) me dije, joder, eso lo tengo que hacer yo, y ni corto ni perezoso, ahí que me voy a coger ff y una clase con monitor, en total dos días de ff y cuatro horas de clase.
Hasta ahí todo bien, por la tarde me dispongo a alquilar el material, esquís, botas y bastones, toda una odisea, pues no sabía ni como ponerme esas botas, que a mi me parecía que pesaban un quintal cada una, y ni que decir de echar un paso adelante, (si es que no se puede andar con esto dije), unas risas con el dependiente, muy majo por cierto, y al final, salgo con todo el equipo dispuesto para comerme el mundo y todas sus laderas nevadas.
Al otro día, por la mañana, la primera en la frente, me dejé las botas en el maletero del coche, y no veáis lo que pude penar para ponérmelas, ni por activo ni por pasivo entraban esas botas congeladas, vamos, que ya cuando conseguí ponérmelas, no sin soltar un montón de impropérios, ya estaba con el calentamiento más que hecho.
La segunda, muy buena también, me dispongo a subir en el telecabina de Soldeu, y nada más llegar,( habría que verme andando con esas botas, parecía un pato con una pata de palo), no se me ocurre otra cosa que meterme dentro con los esquís en la mano, con la consecuente bronca del tío que estaba allí, pero bueno, lo acepté como un pequeño fallo de desconocimiento del medio. Ya en pistas, localizo a mi monitor, charlamos un poco antes, con las preguntas normales, ¿has esquiado alguna vez, sabes algo de esto?, etc. Empezamos con la clase, equilibrio, conocer el equipo, etc. las primeras bajaditas por la pista, la verdad, muy bien, claro, no tenia que girar, solo deslizarme, así cualquiera, la verdad, ninguna caída, y muy contento, tan solo algún que otro atentado de una mujer un poco entrada en carnes, que cada vez que pasaba por mi lado tenía la fea costumbre de agarrarse me, y claro, como yo no soy muy grande que digamos, pues ala, al suelo con la gorda encima, muchas risas, p!
ero un poco de acojone, claro, yo me decía,¿ como no se me agarrará otra tía, que por lo menos este buena, que esta me aplasta?, después de terminar el primer día, muy contento, unas cervecitas con mi monitor y mi mujer comentando la clase, y muchas risas, y convencido para el siguiente día mejorar en lo posible.
Segundo día, todo un poema, ya en pistas, empiezo con la clase, yo todo convencido que sería igual o más sencilla que la anterior, craso error. Primero empezamos a recordar lo practicado el día anterior, fácil, pero después ya viene lo bueno, empezamos con los gritos, joder con los giros, mi monitor me decía como hacerlos, y yo no era capaz de hacer uno, claro, como voy a hacer un giro, con todas las cosas que tenía que coordinar, pero si esto es imposible, si estoy pendiente de llevar los esquís derechos, no pisarmelos, no desestabilizarme, etc, como para estar pendiente de cargar el peso en una pierna, meter la rodilla, pero venga, que si masco chicle a veces soy incapaz de coordinar un paso detrás de otro, como para poder girar, meter rodilla, no caerme, muy mal royo, como lo siento, pero imposible.
Bueno, pues parece que algo me salían, y ya contento y feliz, me bajaba el trocito de pista como si fuera el dueño de la misma, pero (siempre hay un pero) a mi monitor se le ocurre la brillante idea de cambiarme de pista, otra que esta en la zona de principiantes, pero que ya no era la misma, y ya se sabe, al burro si le cambias de camino se vuelve más burro, si eso es posible claro, pues ala, a bajar por la dichosa pistita, que si gira, que si no mires para el otro lado, y yo, como los niños, no hagas esto, pues lo hacía, ahora entiendo por que al terminar un giro empiezas a mirar hacia el otro lado que vas a girar, pero antes, como que no me daba a mi por pensar tanto y a la vez, pues nada, que siempre me daba el golpetazo en el mismo lado al que me decía que no mirase, y es que como veréis, soy un poco desobediente, o es que mi grado de concentración no me permitía más de lo que ya daba.
Después de bajar la pista, la cual me pareció larguísima, viene al paso de subir por las perchas, jajajaja, eso si que no le dije al monitor, eso ya va ser mucho, el se despelotaba de la risa, pues no es lo mismo leerlo, que escucharme decirlo, bueno ya me convence, y allá que te va, me agarro a la percha, no te sientes me dice, y yo, con mi costumbre de hacer caso a todo lo que me dicen, pues me senté, hostion al canto, me vuelvo a subir, ya por orgullo más que nada, consigo no sentarme, y avanzar unos metros, me caigo y yo todo machote, agarrado a la percha con todas mis ganas, todo el mundo me decía suéltate, suéltate, y yo agarrado a mi percha, no te jode, después de lo que me ha costado pillarla, pues nada, la solté, y la percha, al soltarla pareció que tenía vida propia y se revelo contra su agresor, en este caso yo, y me dio un golpetazo en todos los morros que no os podéis imaginar el dolor de boca, parecía que me había dado una coz un borrico, mi orgullo quedo por l!
os suelos, y como no, había que volver a intentarlo, esta vez, a duras penas, pero lo consigo, y vuelta a bajar, con menos ciadas que la vez anterior, pero bueno, lo conseguí.
Ya más preparado moralmente, que no técnicamente, me dispongo a bajar otra vez, ( cada vez que bajaba parecía una eternidad), yo con mis ganas de cachondeo, y con unas cuantas risas el monitor y yo, me dijo que no mirase al otro lado de donde yo giraba, y como siempre, pues nada, muy difícil y complicado para mi, y ala, en un lateral, había como un badén, y la caseta del remonte de las perchas, y ahí que me metí, con la espalda contra el montículo de nieve, y los esquís apoyados contra la caseta, joder que situación, de ahí si que no me sacaba nadie, AHORA YA SI QUE LA HEMOS CAGADO, el monitor por un lado, que si bajes las piernas que no te pasa nada, que si tranquilo, que no esta muy hondo, el pister por otro, que si me vas a tirar la caseta joio, que si relájate, y una mierda, que yo no me suelto, ni me relajo ni nada, si es que esto del esquí es la leche, como te vas a relajar si tienes que pensar tantas cosas a la vez, si parece que las piernas tienen vida propia, y cada!
una tira para un lado, pues nada, después de muchas risas, y suéltate o te meto en el estomago para que te caigas consiguieron sacarme de esa situación, no dejaba de ser curiosa y divertida a la vez, y si no que se lo digan a todos los que estaban por allí, que no paraban de descojonarse a mi costa, y nada que decir de mi monitor y el pister, que ya no podían con su alma, por que todo hay que decirlo, yo seguía con mi cachondeo y mis risas, y en situaciones como esas, hay que tomárselo a bien, si no te has hecho daño, como era mi caso.
Después de tan apurada situación, decidí que mi clase había terminado, y que mejor sería que nos fuésemos a la cafetería a tomar unas cervecitas y reírnos hasta que nos dolieran todos los huesos, y así hicimos, mi monitor Xavi y yo.
Esto son cosas que ocurren de vez en cuando, y yo me lo tomé a bien, y me dije que esas cosas si pasan, y no te haces daño, no tienen por que implicar que dejes de practicar algo que te gusta, en mi caso hoy soy un loco más por este deporte que es el esquí, y gracias a esas cosas y otras, la vida se puede hacer divertida y llevadera.
Javier de Frutos Esteban